Santa Marta: ¿qué viene después de la primera conferencia para abandonar los combustibles fósiles?

Por: Javier Dávalos González

Santa Marta dejó una señal inequívoca: el mundo está buscando nuevas formas de cooperar frente a la crisis climática, lejos de los bloqueos que han frenado el avance en los espacios multilaterales tradicionales. El encuentro inauguró un formato distinto, concebido como un espacio seguro donde gobiernos y sociedad civil, convencidos de la urgencia de la transición, pudieron dialogar sin vetos de facto y con un objetivo compartido: construir rutas concretas para abandonar los combustibles fósiles.

The Climate Reality Project América Latina pudo ser testigo de cómo en la plenaria de clausura, las voces de los sindicatos, las comunidades, las organizaciones sociales e incluso las niñas y niños hablaron directamente a los delegados oficiales sobre sus prioridades y marcos de acción. Ese momento sintetizó el espíritu de Santa Marta: las decisiones de los espacios internacionales ya no pueden ignorar a los actores que viven en primera línea los impactos de la crisis climática. La expectativa ahora es que este sea el inicio de un proceso capaz de diseñar, financiar e implementar la transición justa que el planeta necesita.

Este blog recoge los principales avances y las señales hacia el futuro, especialmente en relación con el proceso de las COP y la acción climática global.

Santa Marta y la sociedad civil: una voluntad política que abre camino

Desde la apertura, los países participantes expresaron su frustración con los marcos multilaterales actuales, marcados por la regla del consenso y por la influencia persistente de la industria fósil. La demanda fue clara: avanzar hacia un mecanismo global que permita una eliminación progresiva de los combustibles fósiles que sea justa, ordenada, equitativa y rápida.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, que junto a los Países Bajos asumieron el reto de convocar la Conferencia de Santa Marta, fue directo al señalar que la decisión final de la COP30 quedó bloqueada por el lobby petrolero, ignorando la evidencia científica que atribuye cerca del 75% de la crisis climática a los hidrocarburos. Su mensaje fue contundente: la respuesta debe ser inmediata y debe construirse desde la unidad de los pueblos.

Por su parte, la Ministra de Ambiente de Colombia, una de las co-anfitrionas del evento, sintetizó el espíritu del encuentro: “Necesitamos un multilateralismo sin vetos de facto.” Es decir, un espacio donde quienes ya decidieron actuar puedan avanzar sin bloqueos. También destacó la participación de pueblos indígenas, campesinos, afrodescendientes, mujeres, jóvenes y organizaciones de la sociedad civil, quienes no solo discutieron la crisis climática, sino también las dimensiones económicas y de seguridad asociadas al mercado fósil”.

Este primer esfuerzo de convocatoria de esta Conferencia, no estuvo exento de limitaciones a la participación y de dinámicas de poder que deben ser atendidas en las futuras versiones, que buscarán impulsar nuevos mecanismos de cooperación para la transición durante los próximos años.

Voces del Sur Global: claridad, urgencia y liderazgo

En el marco de la Conferencia, los países del Sur Global llevaron mensajes firmes y alineados: Malawi, por ejemplo, reafirmó su disposición a sumarse a planes de acción que liberen a su población de desastres y presiones económicas vinculadas a los fósiles. Panamá, por su parte, fue categórico: “Los combustibles fósiles no solo son sucios. Son peligrosos. Y deben terminar.” Vanuatu, uno de los países ubicado en las islas del Pacífico que más activos ha sido en este proceso, recordó que esta conferencia nace de la frustración por la lentitud de la ONU para señalar la raíz del problema: la producción de combustibles fósiles.  Finalmente, Tuvalu, otro Estado insular y que será el anfitrión de la próxima Conferencia en 2027, insistió en que el proceso debe mantenerse basado en ciencia y continuar con una segunda conferencia en su territorio.

Compromisos concretos y un camino a seguir con 5 resultados tangibles

Algunos países llegaron con propuestas claras. Francia, por ejemplo, presentó una hoja de ruta con fechas específicas: salida del carbón en 2027, del petróleo en 2045 y del gas en 2050. Panamá, por su parte, pidió decidir de inmediato el fin de nuevas infraestructuras fósiles y avanzar hacia la declaración de zonas de vida, libres de combustibles fósiles.

Otros países expresaron su interés en seguir construyendo este proceso, que podría convertirse en un nuevo espacio de cooperación climática más ágil y menos vulnerable a los bloqueos.

Al finalizar, la conferencia dejó 5 avances centrales que apuntan a una cooperación climática más ágil y menos atada a los límites del multilateralismo tradicional:

  1. Un proceso internacional en marcha. Se confirmó que este esfuerzo continuará con un segundo encuentro en 2027, co-presidido por Tuvalu e Irlanda, lo que envía una señal clara de compromiso político para profundizar la transición fuera de los combustibles fósiles.
  2. Un mecanismo de coordinación entre iniciativas. Se estableció un espacio de articulación para ordenar esfuerzos, evitar duplicidades y conectar con trabajos ya existentes. Esta búsqueda de eficiencia ha sido una tendencia creciente en distintos regímenes climáticos durante 2025.
  3. Un puente con la CMNUCC. Las conclusiones del encuentro serán entregadas a la Presidencia de la COP30 y presentadas tanto en las negociaciones de Bonn como en la Semana del Clima de Nueva York en septiembre, reforzando la complementariedad entre ambos espacios.
  4. Tres frentes de trabajo definidos. Los países acordaron avanzar en:
    • Planes nacionales de transición.
    • Análisis de dependencias económicas y reformas financieras vinculadas a deuda, subsidios e incentivos.
    • Mecanismos para alinear a productores y consumidores en la descarbonización del comercio internacional y la eliminación progresiva de los fósiles.
  5. Un soporte científico permanente. Se lanzó el Science Panel for the Global Energy Transition (SPGET), un cuerpo interdisciplinario concebido como un recurso global para orientar a los países en la elaboración de rutas compatibles con 1.5°C y en la identificación de obstáculos legales, financieros y políticos que frenan la transición.

Cierre y llamado a la acción: Santa Marta puede cambiar la dinámica global

La Conferencia de Santa Marta marca un punto de inflexión en la velocidad y la claridad con la que los países están dispuestos a actuar frente a la urgencia climática. El mensaje fue unánime: debemos actuar ahora.

Desde The Climate Reality Project América Latina hacemos un llamado a la ciudadanía. Los países que ya se comprometieron a eliminar los subsidios a los combustibles fósiles deben presentar sus planes de acción.  Es el momento de exigir coherencia, transparencia y voluntad política. Solo así, el nuevo proceso de Santa Marta puede marcar la diferencia.

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